Cien asambleístas del correísmo
impusieron por la fuerza las “enmiendas constitucionales” ordenadas por el
ejecutivo; dejando a un lado la opinión
del 87% de los ecuatorianos, que exigía la convocatoria a una consulta popular
para decidir sobre la reelección indefinida, este hecho nos ratifica el
carácter derechista y antipopular del gobierno.
Quedó una vez más demostrado que
el régimen correísta es altamente antidemocrático; toda su palabrería sobre:
“la democracia directa, que escuchan al pueblo, que el pueblo es el mandante,
etc.” quedó en simple slogan de campaña. La práctica del gobierno es y seguirá
siendo la imposición y el autoritarismo; seguirán tomando decisiones a espaldas
de la población; en esta ocasión no tuvieron ningún rubor en reprimir con
violencia la manifestación popular, que provocó varios heridos y medio centenar
de detenidos.
Aunque tuvieron los votos para
aprobar las enmiendas, ellos saben que fue una decisión política que tendrá un
fuerte costo político; la aprobación se produjo en medio de importantes
acciones de protesta en todo el país: cierre de carreteras, plantones, marchas,
concentraciones, en fin, el movimiento popular organizado se expresó de todas
las formas y en diversas magnitudes; el nivel de combatividad y predisposición
a la lucha fue la tónica en todo lado, y lo más importante, se abre un periodo
de intensas acciones populares, en el marco de una mayor profundización de la
crisis económica, generando un escenario aún más explosivo.
Durante más de un año y medio el
movimiento social liderado por los trabajadores, creció, recuperó la
movilización callejera como principal forma de expresión y lucha; la unidad dio
pasos en su consolidación, el Colectivo Nacional
Unitario ganó autoridad al igual que sus principales dirigentes. Esta
experiencia le dejó al campo popular muchas lecciones: aprendimos a combatir a
un gobierno experto en fabricar mentiras, que hace discursos de “izquierda” y
aplica políticas de derecha, que cuenta con un poderoso aparato de propaganda,
que infundió el temor entre las masas.
Los voceros de AP se niegan a
reconocerlo, pero al final de día, su principal líder se vio obligado a
desistir de sus intenciones de ser candidato en el 2017; el otrora “imbatible”
Correa, se tragó su vanidad y dio un paso al costado; es evidente que la
movilización popular, su errática gestión presidencial, sumado a la estrepitosa
caída del respaldo popular, le llevaron a preparar su retirada.
El anuncio de la eventual
candidatura de Lenin Moreno a la presidencia, es una demostración de cuan mal
están las cosas; la dirección del partido verde con este giro, busca capear el
mal momento por el que están pasando, mantener el poder con una figura menos
desgastada, e intentar volver con Correa en el 2021; pero en política como en
el fútbol, nada está dicho hasta el pitazo final, la encrucijada histórica en
la que nos encontramos es la siguiente: ¿Quién reemplazará al correato?, ¿La
izquierda tendrá la fuerza política y social para ser una real alternativa de
poder?, o ¿La derecha volverá a tomar la conducción del Estado para seguir
enriqueciendo a los antiguos y nuevos ricos?.
En todo caso, si sopesamos con
objetividad los resultados, el gran ganador de esta contienda es indudablemente
el pueblo organizado, y el gran perdedor el cuentero de Carondelet.
Lic. Marcelo Rivera
Ex Presidente Nacional de la FESE, FEUE y JRE.
Ex preso político del correísmo.

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