miércoles, 20 de enero de 2016

UNIDAD: ¿PARA QUÉ Y CON QUIÉNES?



La campaña electoral para las elecciones generales del 2017 en la práctica arrancó,  cada uno de los sectores políticos y sociales arman sus estratégicas con dos objetivos bien definidos: ganar la presidencia de la república o alcanzar una apreciable representación en la Asamblea Nacional, o las dos cosas. El tablero político de apoco se va definiendo, aunque lo único seguro, al momento, es que Rafael Correa no será candidato, lo cual varia el panorama electoral.

En estas condiciones, el gran electorado busca una alternativa que reemplace al correísmo, una opción que sea capaz de vencer en las urnas a la poderosa maquinaria estatal, que como en otras ocasiones, se pondrá en movimiento a favor del candidato oficial; es en ese contexto que la tan mentada “UNIDAD” se ha posicionado en importantes franjas de la opinión pública, aupado por la propaganda de las corporaciones mediáticas (Teleamazonas, Ecuavisa, El Comercio…) quienes aspiran a replicar el fenómeno Capriles en Venezuela o Macri en Argentina, solo basta observar las emisiones y publicaciones de estas últimas semanas, donde el debate central fue: ¿Por qué no se unen todos bajo un candidato único para ganar las elecciones?.

Nos preguntamos entonces: ¿Unidad para qué y con quiénes? Si se trata de cambiar radicalmente la actual política gubernamental, que en esencia beneficia a un sector de la burguesía, y a quienes se enriquecieron a costa del Estado, entonces la unidad debe agrupar a los sectores sociales y populares que en las calles y plazas hemos combatido a la política derechista del correísmo. La unidad de las organizaciones sindicales, indígenas, estudiantiles, mujeres, maestros, campesinos, pequeños comerciantes, en fin, la unidad de los de abajo, de los sectores históricamente excluidos, que luchamos contra la “larga noche” neoliberal, noche que se extendió en el régimen actual.

La UNIDAD de los sectores populares tiene como base la plataforma de lucha del Colectivo Nacional Unitario, el cual resume las principales reivindicaciones de quienes en estos años levantaron la lucha en defensa de los derechos del pueblo y en rechazo a la política del régimen; el colectivo unitario jugó un rol fundamental en el combate al gobierno, puso el pecho a las balas, fue víctima de la persecución y la cárcel; el colectivo levantó un programa para enfrentar la crisis denominada: Propuesta popular y soberana contra la crisis y por el desarrollo del país, documento concebido  desde la perspectiva de los pueblos y bajo el criterio de que: “la crisis la paguen los ricos”, esta propuesta plantea:

Declarar la moratoria en el pago de la deuda externa por cinco años; establecer un impuesto al patrimonio de las 110 empresas más poderosas del país; nacionalizar las empresas de telefonía móvil; elevación general de sueldos y salarios para dar mayor capacidad de consumo a los ecuatorianos y así reactivar el comercio interno y la producción; disminuir el IVA del 12% al 10%; cobrar a los grandes evasores del pago de impuestos; garantizar la estabilidad de los trabajadores en el sector público y privado; establecimiento de una alianza pública - popular – comunitaria para apoyar a los pequeños y medianos productores del campo y las ciudades; aplicación de una auténtica reforma agraria…, es un programa democrático y auténticamente popular.    

La pregunta es: Los Nebot, Carrasco, González, Lasso, Gutiérrez, Noboa, etc. ¿Serán capaces de llevar adelante una plataforma de esta naturaleza?, la respuesta es obvia, NO,  ellos jamás impulsarán estas iniciativas porque afecta los intereses económicos de los grupos de poder a los cuales ellos representan. En estos días, con gran despliegue informativo se firmó en Cuenca un documento titulado: “Convergencia Democrática por la Unidad”, este acuerdo fue suscrito por el socialcristiano Jaime Nebot, el prefecto de Azuay Paúl Carrasco, el ex ministro Ramiro González, el representante del Movimiento  SUMA Guillermo Celi y Marcelino Chumpi Prefecto de Morona Santiago.

El documento en lo fundamental recoge los siguientes aspectos:

Proponen la recuperación económica mediante incentivos; acercamiento público – privado; estabilidad jurídica y tributaria; fortalecer la dolarización; derogar las enmiendas constitucionales; reducir el tamaño del Estado; reformar íntegramente la Ley de Comunicación, entre otras.

Esta es la esencia del programa de la derecha ecuatoriana, adornada con demandas sociales muy sentidas, como el derecho al libre acceso a la universidad pública. En el fondo sus planteamientos se enmarcan en la línea neoliberal; quieren que el Estado les entregue “incentivos”, léase “salvataje bancario”; buscan meter la mano en sectores económicos estratégicos (petróleo, electricidad, telecomunicaciones) es decir promueve las privatizaciones; volvemos a la consabida cantaleta neoliberal de la reducción del tamaño del Estado. Esta plataforma es radicalmente opuesta al programa de los sectores populares.

Bajo este análisis, la opinión, interesada o no, de quienes reclaman la unidad de “todos” contra Correa: es equivocada; la derecha banquera y social cristiana muy habilidosamente promueve este concepto con el objetivo de capitalizar el descontento social contra el gobierno y desplazar a la derecha correísta del poder. En Venezuela, bajo la prédica de la “Unidad”, la derecha retomó el control de la Asamblea Nacional, capitaneados por una vieja figura política del nefasto bipartidismo ADE-COPEI, en Argentina con el mismo discurso, retomó el poder la derecha empresarial.  

Para superar la crisis debemos eliminar de raíz las causas que la engendran, acabar con este sistema capitalista y construir sobre sus cenizas una nueva sociedad; para ello, es necesaria la unidad, claro que sí. ¿Para qué? Para llevar adelante la aplicación de un programa popular que supere definitivamente la crisis y abra las puertas a la construcción de una nueva sociedad; ¿Con quiénes? Con los que luchamos en el campo popular, los trabajadores, la juventud y los pueblos. La unidad del pueblo, en la perspectiva de tomar el poder para pueblo.  


Lic. Marcelo Rivera T. 

domingo, 17 de enero de 2016

EL CORREÍSMO: EL GRAN PERDEDOR.


Cien asambleístas del correísmo impusieron por la fuerza las “enmiendas constitucionales” ordenadas por el ejecutivo; dejando a un lado  la opinión del 87% de los ecuatorianos, que exigía la convocatoria a una consulta popular para decidir sobre la reelección indefinida, este hecho nos ratifica el carácter derechista y antipopular del gobierno.

Quedó una vez más demostrado que el régimen correísta es altamente antidemocrático; toda su palabrería sobre: “la democracia directa, que escuchan al pueblo, que el pueblo es el mandante, etc.” quedó en simple slogan de campaña. La práctica del gobierno es y seguirá siendo la imposición y el autoritarismo; seguirán tomando decisiones a espaldas de la población; en esta ocasión no tuvieron ningún rubor en reprimir con violencia la manifestación popular, que provocó varios heridos y medio centenar de detenidos.

Aunque tuvieron los votos para aprobar las enmiendas, ellos saben que fue una decisión política que tendrá un fuerte costo político; la aprobación se produjo en medio de importantes acciones de protesta en todo el país: cierre de carreteras, plantones, marchas, concentraciones, en fin, el movimiento popular organizado se expresó de todas las formas y en diversas magnitudes; el nivel de combatividad y predisposición a la lucha fue la tónica en todo lado, y lo más importante, se abre un periodo de intensas acciones populares, en el marco de una mayor profundización de la crisis económica, generando un escenario aún más explosivo.         

Durante más de un año y medio el movimiento social liderado por los trabajadores, creció, recuperó la movilización callejera como principal forma de expresión y lucha; la unidad dio pasos en su consolidación,  el Colectivo Nacional Unitario ganó autoridad al igual que sus principales dirigentes. Esta experiencia le dejó al campo popular muchas lecciones: aprendimos a combatir a un gobierno experto en fabricar mentiras, que hace discursos de “izquierda” y aplica políticas de derecha, que cuenta con un poderoso aparato de propaganda, que infundió el temor entre las masas. 

Los voceros de AP se niegan a reconocerlo, pero al final de día, su principal líder se vio obligado a desistir de sus intenciones de ser candidato en el 2017; el otrora “imbatible” Correa, se tragó su vanidad y dio un paso al costado; es evidente que la movilización popular, su errática gestión presidencial, sumado a la estrepitosa caída del respaldo popular, le llevaron a preparar su retirada.

El anuncio de la eventual candidatura de Lenin Moreno a la presidencia, es una demostración de cuan mal están las cosas; la dirección del partido verde con este giro, busca capear el mal momento por el que están pasando, mantener el poder con una figura menos desgastada, e intentar volver con Correa en el 2021; pero en política como en el fútbol, nada está dicho hasta el pitazo final, la encrucijada histórica en la que nos encontramos es la siguiente: ¿Quién reemplazará al correato?, ¿La izquierda tendrá la fuerza política y social para ser una real alternativa de poder?, o ¿La derecha volverá a tomar la conducción del Estado para seguir enriqueciendo a los antiguos y nuevos ricos?.

En todo caso, si sopesamos con objetividad los resultados, el gran ganador de esta contienda es indudablemente el pueblo organizado, y el gran perdedor el cuentero de Carondelet.        

Lic. Marcelo Rivera
Ex Presidente Nacional de la FESE, FEUE y JRE.

Ex preso político del correísmo.